Recibimos otra pregunta que bien merece un artículo:
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Pregunta:
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Don Quijote de la Banca es un símbolo de libertad, de independencia, de caballerosidad, de imaginación y de lucha por un ideal.
Don Quijote de la Banca:
Gracias por la interesante pregunta y por los elogiosos comentarios. Vamos a intentar responderte con la mayor sensatez. Creemos que esta reflexión que planteas puede ser muy interesante para otros muchos inversores.
Primero, la pregunta sobre “cuál es la composición óptima de la cartera” nos parece excesivamente ambiciosa. No es realista hablar de óptimos. El objetivo debe ser encontrar una cartera razonablemente buena para los objetivos que busques.
Tercero, tu pregunta respecto al riesgo de desempleo es muy relevante. El esfuerzo de ahorrar e invertir debe tener un fin, una utilidad concreta para el inversor. A veces se olvida esta reflexión, pero tu pregunta nos recuerda este hecho.
En general, la necesidad que se pretende resolver, por defecto, es la del ahorro para la jubilación. Por definición, es en esa etapa de la vida donde vamos a necesitar más dinero y donde menos capacidad vamos a tener para generarlo. Además, al ser un periodo tan lejano, inconscientemente no se le presta la atención debida. Por otro lado, los efectos de la inflación en el largo plazo producen una “ilusión monetaria” que dificulta aún más las decisiones racionales (Akerlof y Shiller, 2009).
La pequeña cantidad de la que hablas para hacer frente a unos meses de gastos, a mi me gusta llamarla “colchón de seguridad”. En el caso de un trabajador como tú, que gana unos ingresos mensuales superiores a sus gastos, esta cantidad debe ser pequeña. Se trata sólo de un confort psicológico y de una solución a los envites de la tesorería. Es fácil de solucionar.
El problema del desempleo es otro. Es un problema grave y complejo. De hecho, si pensamos no sólo en tu problema, sino en el de toda la sociedad (es decir, todos nuestros potenciales lectores), la solución no está, esencialmente, en nuestras manos sino en la de nuestros gobernantes. Un alto porcentaje de trabajadores desempleados, durante un periodo largo de tiempo, imposibilita la supervivencia económica de toda una sociedad. La conclusión general es que debemos involucrarnos en la vida social y política para que el riesgo de desempleo sea el mínimo.
Evidentemente, la respuesta anterior, no soluciona tu problema particular, pero lo enmarca. En cuanto a tu caso concreto, lo primero, en España tenemos la suerte de tener un seguro de desempleo durante dos años. Esto reduce enormemente los riesgos. Si te quedases en paro, por lo menos, no te quedarías sin nada de ingresos. Lo segundo a gestionar en caso de quedarse en la dramática situación del paro, son los gastos. En general, la utilidad marginal del dinero es decreciente. Es decir, al estar en paro, podrías reducir fuertemente muchos de tus gastos superfluos (cenas, comidas, viajes al extranjero, coches de lujo, ropas caras, joyas…) y aumentar otras actividades altamente satisfactorias pero sin coste (jugar al mus con los amigos, montar en bici con tus hijos, pasear con tu mujer al atardecer por un parque…). Lo tercero, sería volcarse en la búsqueda de trabajo y no acomodarse en la situación planteada en los pasos anteriores. Aunque sé que resulta tentador. Este es el mejor remedio para el paro. Ponerse a trabajar y a ganar dinero cuanto antes. Adicionalmente, puede haber otras medidas puramente financieras que podrías plantearte para aumentar tu cobertura (real y psicológica):
Contratar un seguro de desempleo. He visto que Sanitas está anunciando uno por la TV estos días. Realmente no lo conozco, pero conceptualmente la idea encaja para resolver el problema que te preocupa.
Aumentar la cantidad que tienes en liquidez (fondos de inversión de dinero) como colchón de seguridad. Es decir, resolver esta necesidad con generosidad de forma que tengas la sensación de que en caso de quedarte en paro, no te quedas con el culo al aire… Además, esta cantidad no tiene porque ser fija. La puedes adaptar a la sensación que tengas de que te vayan a despedir. Esta adaptación a corto plazo tiene la ventaja de que se ajustaría, por definición, a tu psicología. Ésto te ayudará a dormir bien incluso cuando creas que te pueden despedir al día siguiente por la mañana.
Modificar la proporción entre bonos y acciones en la cartera que tengas para el largo plazo, no nos parece una buena solución para resolver el riesgo de desempleo. Es verdad, que si caes en el paro, y desgraciadamente se alargase mucho, te verías obligado a transformar tu ahorro de largo plazo en liquidez para el corto. Pero siempre lo harías poco a poco y como solución de emergencia. Lo lógico sería centrarse en las ideas planteadas anteriormente.
Finalmente comentarte, que no nos parece recomendable endeudarse para invertir en bolsa. Nos parece una estrategia de excesivo riesgo, aunque algunos académicos lo recomienden.
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